28 de mayo de 2010

Chupitos de tequila.

Un par de tipos entran en el bar y se acomodan en la esquina de la barra. Yo estoy leyendo tranquilamente el MARCA, un poco aburrido ya del Mourinho y con ganas de que la Roja gane el mundial. Levanto la vista cuando el más alto de los dos le pregunta a Toño si conoce a un tal Hilario.
Si has leído lo anterior comprenderás que el Hilario nos resulta a veces tan incómodo como un grano en el culo, pero al fin y al cabo el grano y el culo es nuestro, y no estamos dispuestos a enseñárselo a cualquier desconocido que aparezca por el barrio. Supuse que el Toño le diría simplemente que no, que no conocía a ningún Hilario, pero olvidaba que eran las ocho de la tarde y que ya había empezado la fase gin-tonic.
Con total seriedad el Toño le pregunta si Hilario con hache o Hilario sin hache. Los tipos se miran perplejos y al unísono le dicen que con hache, que Hilario se escribe con hache pero el Toño les dice que eso será en su país (los dos tienen acento extranjero), que aquí se puede escribir con hache o sin hache, igual que Helena o Elena.
Suele ocurrir en los bares que de pronto surgen tendencias pedagógicas en los clientes por lo que el más bajo de los desconocidos explica que no es lo mismo, que hasta dónde él sabe Hilario sólo admite la forma con hache, que deriva del término latino Hilaris, que viene a ser sonrriente o alegre, y que desde siempre ha sido con hache. Toño lleva toda la vida detrás de una barra y sabe escuchar, pero sobre todo sabe callar por lo que cuando el desconocido ilustrado termina su disertación vuelve a llenar su vaso de ginebra con un poco de tónica, me pone una cerveza y nos ofrece tabaco a los tres.
Yo ya sé que me va a meter en la conversación y después de la primera calada me pregunta si mi tío-abuelo, el que murió en América, no se llamaba Hilario sin hache. Yo le digo que sí, que es verdad, que el tío Hilario escribía su nombre sin hache pero que como decía mi abuela, su hermano menor era vago incluso para escribir.
Mientras doy un trago a la cerveza uno de los hombres me pregunta que en qué país estuvo mi pariente. Toño comprende que hay que ponerles otra ronda a los curiosos mientras que yo les digo que mi tío-abuelo estuvo treinta años en su país. En México? Me responden. Efectivamente, les digo, mientras me pregunto qué demonios querrán dos mejicanos trajeados de Hilario.

27 de mayo de 2010

Los muchachos de la ONG.

Hasta hace unos meses en mi vida no había pasado nada extraordinario. El mismo barrio, los mismos amigos, el mismo trabajo y la misma ausencia de amores. Todo era normal hasta que llegó Hilario. Ahora salgo del trabajo pensando en qué sorpresa me encontraré al llegar a casa. Irene viendo el pasapalabra? El salón convertido en una sala de reuniones de una ONG? Hilario preparando la cena? Ayer, por ejemplo, me encontré con el suelo lleno de periódicos y los dos “ocupas” pintando las paredes. Supongo que es su manera de agradecer mi hospitalidad. De todos modos tanta novedad no va con mi carácter. Ahora que me estaba acostumbrado a navegar por la red e ir de blog en blog me encuentro con una falta total de intimidad. De hecho mi portátil y mi conexión a internet está siendo utilizada todas las noches por Irene para comunicarse con su familia, según me explicó Hilario. También me explicó que no se había acostado con ella y que la noche que la trajo a casa él durmió en el sofá y ella en su cama. Me cuesta creerlo, pero la verdad es que cuando yo estoy presente no se comportan como pareja ni mucho menos. Y son pocas las ocasiones en las que pueden estar solos pues es raro el día en el que no aparezca Raquel o alguno de los muchachos de la ONG. Y es que a veces tengo la impresión de que mi casa es un centro de acogida.

25 de mayo de 2010

Raquel e Irene.

Llego a casa y me encuentro en el salón a un montón de panolis intentando cambiar el mundo. Son de la ONG de Raquel y están tratando, entre otros, el tema de Irene. A mi me da bastante igual lo que hagan, y de un tiempo a esta parte incluso me he acostumbrado a la presencia de una rusa en mi casa, pero es que cuando están de reunión se ponen muy pesados con eso de la solidaridad. Desde que Hilario está metido en estas movidas hacen las reuniones en mi casa, y se traen folletos y revistas y algunos informes que ponen de manifiesto lo malas que son las multinacionales y lo corruptos que son los gobiernos. Son jóvenes e ingenuos, tienen cuatro ideas aprendidas y las defienden como si por el simple hecho de denunciar a los opresores y defender a los oprimidos fuese a cambiar las implacables leyes del mercado. Supongo que la mayoría son universitarios que no tienen que preocuparse por pagarse la matrícula ni los libros y pueden preocuparse por los derechos de los indígenas. Obviamente, Hilario no encaja en este grupo, pero cada vez estoy más convencido de que lo hace por Raquel y no por Irene. Según me contaron, Irene tuvo que huir de su país hace unos meses y se puso en contacto con la ONG para asesorarse sobre cómo podría regular su situación en nuestro país. Como no tiene papeles no puede trabajar y Hilario se ofreció a acogerla hasta que se resolviera su situación legal. Sinceramente, esta historia me parece muy poco creíble.

14 de mayo de 2010

Irene.

Yo no conozco a ninguna rusa, pero me da la impresión de que Irene no es rusa. Tiene unos preciosos ojos grises y es rubia, alta y de piel blanca pero no me parece rusa. Cuando le pregunto de dónde es se echa a reír, sobre todo si le digo con mi inglés de EGB “Wer doyu confron”. Supongo que si es rusa no tiene porqué saber inglés, y es posible que mi pronunciación no facilite las cosas. Pero casi estoy seguro de que Irene no es rusa. Tampoco parece una persona recién llegada a nuestro país ya que tiene ciertas preferencias que demuestran un conocimiento que no se adquiere en un par de días. De este modo prefiere ver el telediario de Antena 3 y por las tardes, a eso de las ocho, pone el pasapalabra. Y digo yo que si fuese rusa y recién llegada un concurso en el que hay que demostrar un gran conocimiento del españo le sonaría a chino. Por eso tengo la sensación de que Irene entiende perfectamente lo que decimos y que tiene una gran capacidad para el disimulo. Lo que ya no tengo tan claro es cuanto tiempo va a seguir viviendo con nosotros. No es que me moleste, al fin y al cabo yo también era bastante aficionado al pasapalabra, pero con ella en casa me resulta muy difícil decirle al Hilario que se largue de una vez. No es que me crea lo de la ONG, pero de algún modo tengo la impresión de que Irene necesita ayuda.

11 de mayo de 2010

Raquel.

Todos conocemos la capacidad de Hilario para la inventiva por lo que nadie estaba dispuesto a creerlo cuando contó cómo conoció a Irene. De hecho fui yo el que confirmó la existencia de la muchacha ante la mirada incrédula de los habituales del bar de Toño. La noche anterior todos lo habíamos visto tontear con aquella morena y pensamos que sería una amiga que no quería presentarnos. Hilario tiene la costumbre de hacer que no te conoce cuando está en compañía de una mujer, pero lo primero que hace es saludarte efusivamente cuando está acompañado del típico borracho del que no consigue desprenderse. Y lo hace tan bien que cuando te quieres dar cuenta un tipo al que no conoces de nada insiste en invitarte a otra cerveza mientras te cuenta que el Hilario es buen muchacho y tú buscas con la mirada al Hilario y lo ves al otro lado del bar hablando con la camarera. Por eso e ninguno nos sorprendió que aquella noche ni siquiera nos pidiese tabaco. Al fin y al cabo, estaba acompañado de una morena que además de desconocida estaba muy buena. Estáis muy equivocados, nos dijo, yo no estaba tonteando. Raquel trabaja en una ONG dedicada a ayudar a los inmigrantes y me estaba explicando los detalles de un caso en el que decidí involucrarme. No como vosotros, que estáis todo el día en el bar sin mover un dedo por cambiar el mundo. Lógicamente, oír a Hilario hablar así provocó en nosotros una sonora carcajada, y la cosa fue a más cuando explicó que había aceptado acoger a una muchacha rusa mientras no se resolvía su situación legal en el país. Supongo que al final era mi cara de perplejidad la que provocaba las risas de todos. Tengo alojada en mi casa a una emigrante ilegal y yo sin saberlo!