15 de diciembre de 2010

Nociones de astronomia II: Las estrellas dobles.

Una estrella doble es una pareja de estrellas que se mantienen unidas por la fuerza de la gravitación y giran en torno a su centro común.


No encuentro mejor manera de comenzar estas nociones de astronomía que hablaros de las estrellas dobles. Os puede parecer algo inusual o extraño, pero se estima que casi un 40% de las estrellas que vemos son en realidad dos estrellas que recorren juntas el inmenso espacio sideral. Se trata de las llamadas estrellas binarias que forman parte de un mismo sistema gravitatorio y que a veces puede incluír otras estrellas inteactuando entre sí.
Las estrellas dobles pueden estar cerca, resultando obvia su mútua atracción, o puede tratarse de estrellas separadas por grandes distancias. En este último caso la única forma de saber si existe o no existe relación entre ellas es observando sus órbitas en relación con otros puntos astronómicos.
También existen las falsas estrellas dobles, o binaria ópticas. Estas son estrellas que están muy muy cerca a simple vista, pero que en realidad están en distintos planos o niveles.
Y como os dije al comenzar con estos pequeños apuntes, nuestra forma de organizar la vida en sociedad ya está plasmada en el firmamento. La definición anterior es perfecta para explicar lo que sienten dos personas al tener descendencia. Individuos que hasta entonces eran más o menos independientes comienzan a girar en torno a un centro común y a estrechar unos lazos que hasta entonces no habían experimentado. Se trata de un vínculo fuerte e invisible, como las órbitas de los astros, que hace que no sea necesario termitar las preguntas para obtener respuestas o que sin pedirlo le acerquemos a nuestra pareja un babero, un chupete o ese mordedor que siempre termina en el suelo.
Este vínculo también puede actuar a pesar de la distancia y a veces una buena forma de estimar la fuerza de ese vínculo es la relación que se establece con otros individuos. Y para qué negarlo, también existen casos de binarias ópticas en las que ese vínculo sólo es aparente y se trata simplemente de dos estrellas que pasaban por allí.

A qué se dedica Hilario?

Irene estaba explicándole a Raquel que los rusos estaban en la ciudad y que no pararían hasta conseguir los documentos.
Raquel le dijo que lo que tenían no era suficiente, que lo máximo que conseguirían sería cerrar un par de burdeles e implicar a un par de concejales y algún que otro empresario.
Irene le preguntó si pretendía acabar ella sola con el tráfico de personas y Raquel le dijo que por lo menos hacía algo para cambiar las cosas.
- Ya, tú haces mucho desde tú posición de niña bien, pero la que robó los documentos en la embajada rusa fuí yo, la que te presentó a las chicas fuí yo y a la que persiguen los narcos mejicanos es a mí.
- Si, pero a la que amenazaron y ataron a una silla fue a mí - replicó Raquel
- Ya ya, pero si no hablaras más de la cuenta en esas conferencias sobre los derechos humanos y la prostitución no te habrían descubierto.
- Mis conferencias sirven para concienciar a la gente sobre la necesidad de implicarse para forzar a los gobiernos a tomar medidas...
- ...bla bla bla... -interrumpió Irene- A mí no me tienes que convencer de nada. Sólo te digo que ahora nos pesiguen dos tipos de la embajada rusa y seguramente detrás de este vendrán otros -dijo señalando al hombre maniatado que teníamos en el suelo.
El mejicano miraba para mí y yo miraba para el mejicano con cara de asombro. La verdad es que tenía la sensación de estar fuera de lugar. Al fin y al cabo, no tenía ni idea de qué iba todo aquello. El oriundo de la norteamérica pobre, al menos, sabía los motivos por los que se encontraba en tan lamentable estado y podía hacerse una idea de lo que iba a ocurrir con él en los próximos minutos. Yo desconocía la mayor parte de los detalles e ignoraba lo que sucedería a continuación.
Como la discusión iba en aumento decidí intervenir y pregunté qué demonios tenía que ver Hilario en todo esto. Al fin y al cabo, era por Hilario por el que estaba metido en todo esto.
-Tú no sabes a qué se dedica Hilario, verdad?

9 de diciembre de 2010

Las chicas son guerreras.

O me dices ahora mismo dónde está Irene o cada vez que te mires en el espejo te acordarás de mí.
La voz del mejicano sonaba a través de la vieja puerta de madera. Mi abuela nos había dicho que la chica vivía en el número 18. También me dijo que era buena moza para mí y me recordó que tenía que ir a pintarle la habitación de invitados. Insistió en que entráramos a tomar un trozo de empanada y un vaso de vino pero Irene le dijo que teníamos un poco de prisa y que era mejor que se metiese de nuevo en su casa.
Como he visto muchas películas de sábado por la tarde al escuchar un par de golpes y las palabras del mejicano me imaginé a Raquel atada a una silla mientras el malo la abofeteaba y la amenazaba con un cuchillo de cocina o una botella rota o un machete de carnicero... A estas alturas ya no me sorprendió ver a Irene con la pistola en una mano mientras con la otra me indicaba que me quedase quieto. La verdad es que no tenía ninguna intención de moverme pero creí oportuno indicarle a Irene que no podría abrir esa puerta de una patada. Se trataba de una puerta maciza de castaño que tenía dos pestillos y que había resisitido los culatazos de los fusiles de los soldados franceses doscientos años antes, cuando quisieron llevarse al tatarabuelo de mi abuela y la taratarabuela comenzó a gritar y a arrojar erizos de castañas por la ventana mientras los hijos de Napoleón gritaban Qu'est ce que c'est? Qu'est ce que c'est? Bueno, esto me lo contaba mi abuelo mientras me enseñaba las muescas en la puerta y en las paredes de la gran casa en la que vivían cuando yo era niño. Después hicieron dos viviendas y alquilaron una de ellas para estudiantes.
Lo que quiero decir es que aquella casa no tenía secretos para mí por eso le indiqué a Irene que era mejor ir por la bodeguilla que había en la parte de atrás. La llave estaba en la maceta de la derecha pero no hizo falta abrir la puerta ya que de pronto la puerta se abrió y un hombre salió con un móvil en una mano y un cigarro en la otra. Era uno de los mejicanos que estaban en el bar de Toño y no pareció sorprenderse demasiado cuando Irene le puso la pistola en la frente indicándole que le diera el móvil.
Estais muertos, nos dijo mientras intentaba llevarse el cigarro a la boca. Y digo intentó porque Irene le propinó un golpe tan fuerte en la cara que el pobre hombre se desplomó sobre el pequeño banco de madera que había debajo de la parra.
Átalo, me ordenó mientras me señalaba la cuerda que sujetaba el cubo de cinc que estaba en el pozo. Aproveché para sacar un poco de agua fresca ya que comenzaba a tener bastante sed y decidí llevarle una poca a Raquel, que no salía de su asombro al verme entrar empujando a un hombre con una mano y sosteniendo en la otro un cubo lleno de agua. Además le había robado el paquete de Malboro al mejicano y tenía un cigarrillo en la boca. Bueno chicas, ¿qué hacemos con este?, pregunté con la mayor naturalidad del mundo y sin despegar el cigarro de los labios. ¿Queréis que le haga hablar?
No te preocupes, me dijo Raquel mientras se refrescaba la cara con un paño mojado, ya sabemos lo que buscaba.