28 de octubre de 2011

Motivos de felicidad.

Bueno, vale.
Ya se que a Ham "el cascarrabias" el título de esta entrada le parecerá una auténtica ñoñez, típica de un libro de autoayuda o de ese tipo de personas para las que siempre hay algo positivo en los días y quieren demostrártelo en todo momento, llegando incluso a resultar pesados en su afán por hacerte sonreir. Habrá tiempo y espacio para describirlos más detalladamente.

Pero como este es mi cuaderno, escribo lo que me apetece, y hoy me apetece celebrar que la borrasca se aleja hacia el Mediterráneo y tendremos unos días para secarnos y salir a pasear antes de que llegue un nuevo temporal.

Y mientras tanto, un grupo de adolescentes llegaron a Compostela alegres y risueños, ignorando que para algunos esta visita será un recuerdo para toda la vida, que otros volverán dentro de unos años como estudiantes y que incluso habrá alguno que regrese para quedarse a vivir. Estas cosas pasan a veces. A lo largo de la vida hay situaciones en las que nos sorprendemos de las casualidades que tiene el destino. Esa persona que aparece y desaparece, esa ciudad a la que vamos de visita y en la que acabamos viviendo, ese libro que nos impacta en nuestra jueventud y que acabamos protagonizando en su adaptación cinematográfica. Ellos, obviamente, no pensaban en estas cosas, pero yo recordé que hace muchos años también vine de excursión a Compostela, a ver una exposición llamada "Galiza no Tempo" y me hizo gracia pensar en todos nosotros hace veinte años, caminando alegres y despreocupados por las piedras milenarias. Y el recuerdo me alegró.

Y una pareja de universitarios atravesaban con prisas un paso de cebra. Hablaban muy seriamente sobre las repercusiones que su ausencia a la clase de las nueve tendría en su nota final. "Dicen que es muy estricto con la asistencia a clase" decía ella. "Pero si vas por el despacho un par de veces ya está" respondía él. Nada cambia en el gremio de los profesores de universidad. El enrollado, el estricto, el que necesita mimos, el despistado, el que asusta al principio y el cabrón que asusta al final. Pero lo que me alegró realmente fue ver a dos que se aman sin saberlo. Qué importancia tendrá una clase cuando lo que recordarán serán las mañanas en las cafeterías o las tardes de conversación en la Quintana, aprovechando los últimos rayos de sol de las tardes otoñales.

Y como ya estoy sensible me descubro pensando en lo agradable que resulta meterte en la cama cuando tu pareja hace un par de horas que se acostó. Hace frío y la lluvia nos dice a gritos que el invierno ya está aquí. Nuestro cuerpo está destemplado y de pronto sentimos el calor humano debajo de las mantas. Nos acercamos lentamente, intentando que no se despierte pero sintiéndonos acariciados, rodeados de algo que los científicos explicarían con número y letras pero que yo os aseguro que es uno de los motivos más importantes para la felicidad.

Al final me estoy haciendo pesado y empalagoso, pero queda un último motivo de felicidad en este día. HOY ES VIERNES. Y además de que el fin de semana está esperándonos en la calle, hoy me toca comerme un pastelillo de chocolate con el café!!!





17 de octubre de 2011

Nociones de astronomía VI: gigantes rojas.


Son estrellas que atraviesan su fase final y están próximas a consumir todo su combustible (hidrógeno). Cuando esto sucede su núcleo se contrae, aumentando su densidad y temperatura; el calor es transmitido a las capas exteriores que se dilatan transformándola en gigante roja, con un tamaño de hasta 100 veces el original.

Todo ser humano tiene, a lo largo de la vida, sus momentos de gigante roja pero, a diferencia de las estrellas, puede ocurrirnos varias veces a lo largo de los años, o incluso más de una vez al año. Se trata de esas ocasiones en las que decidimos ignorar totalmente la opinión de los demás y las convenciones sociales y nos mostramos tal y como somos, defendiendo nuestra dignidad por encima de todo y no tolerando ninguna intromisión en nuestro libre albedrío. Y no nos importan las repercusiones que nuestras palabras o actos puedan tener. Si hay que decirle al jefe que no, se lo decimos. Y si no le gusta que le eche azúcar, y no nos importa lo más mínimo tener que recordarle que es jefe gracias a la linda cornamenta que adorna su frente. Al día siguiente podemos estar haciendo cola en la oficina del antiguo INEM, es cierto, pero disfrutamos de ese momento de gloria, de ese instante en el que nos sentimos inmensos, inconmensurables.
Digámoslo claro, nos convertimos en gigantes rojas cuando nos tocan demasiado el orgullo propio, se nos calienta la boca y decimos verdades como templos. Son esos instantes de encabronamiento tan difíciles de controlar y de final incierto. Y si alguien nos ve en ese momento pensará que somos grandes, magníficos y que menudo caracter que tenemos, que nadie nos pisoteará y que avanzaremos seguros por la vida. Y si coincide que esa persona nos conoce poco tendrá una imagen distorsionada de cómo somos ya que nadie puede vivir en estado de gigante roja todo el tiempo.
Hay que decir que algunos atravesamos alguna etapa de gigante-roja contínua, pero eso fue en la antigüedad y solamente duró unos treinta años, lustro arriba lustro abajo. Recuerdo que una característica propia de esta fase era la de practicar la táctica de campo arrasado con amigos, enemigos y similares. Y es que una gigante roja tiene la fea costumbre que engullir todo aquello que le rodea, sean otros planetas, otras estrellas, tristes enanas blancas o visitantes de otras dimensiones. Y al final, como suele ocurrir con las humanas cosas, todo queda en nada y la gigante roja se ve rodeada de un lamentable vacío cósmico por el que pasa, de cuando en vez, algún asteroide perdido que busca una explicación a su existencia.

7 de octubre de 2011

La astronomía supera al Papa!

Por fin lo hemos conseguido. Ha sido un trabajo colectivo, habéis ayudado enormemente con vuestras visitas silenciosas, pero al final la entrada sobre la dedicatoria del Papa a Mar de Beaufort ya no es la más vista de este sitio. Inexplicablemente para mí, durante meses la foto dedicada que Bieito se dignó a regalarnos como señal de su cariño hacia vuestro querido blog era la más visitada de todas las entradas que he escrito. Llegué a pensar que se trataba de un milagro, que eran seres divinos los que se acercaban por este sitio para ver la foto de su máximo representante en la tierra.

Pero eso ha cambiado. Como podéis comprobar en la columna de la derecha, ahora son las Nociones de astronomía las que van a la cabeza. Y eso es algo que me alegra enormente. Es agradable comprobar que en estos tiempos de crisis económica y social hay gente que se atreve a enfrentarse a los grandes enigmas del universo con la mente abierta a nuevas interpretaciones. Debemos prepararnos para los extraordinarios descubrimientos que están por llegar porque sin duda ya están en camino. ¿Para qué pensáis que están con el escudo antimisiles a cuentas? Ellos ya están aquí!! La duda es saber cuales son sus intenciones...



3 de octubre de 2011

Energúmenos.

Según la RAE, un energúmeno/a es (1) una persona poseída por el demonio o bien (2) una persona furiosa, alborotada. Para mí un energúmeno es alguien que se descontrola con facilidad y de manera que roza la irracionalidad.



Ayer en Compostela la tarde era de agosto e invitaba a la tranquilidad y el reposo en cualquiera de los parques que hacen de esta ciudad una de las más respirables de toda europa. Nosotros estuvimos tumbados en el parque de Bonaval y después nos tomamos una cervecita en una terraza cercana mientras veíamos pasar los gozosos minutos cargados de futuro.



Al poco llegó una pareja de edad intermedia, ni universitarios ni padres de adolescentes, y mientras la mujer se sentaba en una mesa a nuestro lado, el hombre entró en el bar y salió comiéndose un rico helado de cucurucho o cono, según se prefiera. El camarero les sirvió un café y una infusión. Contra todo pronóstico, el café para la chica y la infusión para el chico.


La tarde continuó su alegre discurrir, la pareja con su discreta conversación y nosotros recogiendo una y otra vez cosas del suelo. Los catorce meses de un homo sapiens sapiens, ya me entienden.


De pronto oímos el ruido típico de dos coches al chocar, o más bien el sonido de un coche que golpea a otro cuando uno de los conductores intenta aparcar o desaparcar. Todos en la terraza miramos hacia la calle y vimos como un hombre y una mujer de unos sesenta años se bajaban de un coche grande, tal vez un BMW o un Mercedes, se ponía a mirar a un MINI amarillo que estaba aparcado y volvían a subirse al coche sin el menor intención de dejar una nota y mucho menos de preguntar a los que observábamos desde la terraza si el coche era nuestro.


Pero resulta que el dueño del coche amarillo era del hombre que estaba sentado a nuestro lado y que tomaba una infusión después del haberse tomado un helado. Si, es algo extraño, ya lo se, pero también era extraño que el día 1 de octubre la temperatura fuese de 30 ªC en Compostela y nadie puede negarlo. El caso es que el joven que se sentaba a nuestro lado se levantó y se acercó a su coche para comprobar si la chapa y pintura del vehículo había resultado afectada por el impacto. Cosa lógica, por otra parte, ya que a nadie le gusta tener que llevar el coche al taller por un golpe que no hemos dado.


¿Y que creen ustedes que pasó?


Pues que el conductor del coche grande comenzó a decirle al hombre comedor de helados que él tenía seguro y que si quería que diese parte, que no hacía falta que viniese con esa chulería, que él se hacía cargo del golpe de ese momento pero que de ningún modo le apareciese mañana con el coche destrozado que no pensaba pagarle los golpes que le diese esta noche y que si no sabía beber que se aguantase.


Y se fue.


Y si ahora escribo esto es porque me sentí tan enfadado y hastiado como el joven que regresó a la mesa tan perplejo que ni siquiera apuntó la matrícula del coche del energúmeno que se cree que por tener una edad en la que se comienza a ser una persona respetable se puede avasallar y berrear en público como si todos tuviesen la obligación de callar y escuchar.