22 de marzo de 2012

Chuletones de reno.



Sally me confiesa que nunca ha hecho el amor en la playa. Me dice que tiene que ser una sensación maravillosa estar con la persona amada a la luz de las estrellas y escuchando la melodía del mar susurrando al ritmo de las olas. Está convencida de que soy un experto en el tema y cuando me pregunta si yo lo he hecho muchas veces le respondo con el típico "¿A tí qué te parece?" propio de mi tribu. En realidad no estoy diciendo ni que si ni que no, pero el tono altanero y la pose de persona experiementada que adopto hacen que no le queden dudas y que me imagine fornicando noche tras noche en las playas de Andalucía con tremendas morenazas.

Y es que Sally tiene una idea muy sesgada de los españoles. Para ella somos todos bailadores estupendos y amantes apasionados e incansables. Hace unos días se sorprendió cuando le dije que no había toreado en mi vida y ahora no me apetece confesarle que soy máis bien de cópula escasa y sencilla, sin demasiadas florituras y a poder ser en una cama. Para qué desengañarla y si es feliz imaginándose que está saliendo con un "latin lover".

El caso es que Sally me está empezando a gustar. Mi intención era simplemente obtener información sobre las actividades y relaciones laborales de su ex-marido, pero cada vez me interesa menos lo que suceda en el Patricia Lee y me siento más involucrado en nuestra relación. Ya se que un buen investigador debe separar la vida personal de la profesional, pero es que llevo cuatro meses lejos de mi hogar y creo que estoy atravesando un momento de debilidad sentimental. Además, el padre se Sally prepara los mejores chuletones de reno de toda Alaska y su abuela paterna me invita a fumar una especie de tabaco tradicional de la cultura esquimal que me provoca visiones en 3D.

De todos modos mi investigación no avanza. Nadie en la ciudad sabe a qué se dedica realmente el Patricia Lee, algunos insinúan que sus viajes poco tienen que ver con la pesca pero todos callan cuando me intereso por su tripulación. En el último informe solicitaba nuevas órdenes y sugería algunos cambios en la hoja de ruta de la misión. Continúo esperando una respuesta de mi oficial de enlace en Canadá. Teniendo en cuenta que hace ya tres meses que el Patricia Lee zarpó del puerto de Kodiak esta inactividad puede suponer que nuestra empresa se vaya a pique.
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20 de marzo de 2012

Asido a la felicidad.



Lentamente iban caminando de la mano, con cierta dificultad pero sin prisas. Él sostenía con la derecha un periódico gratuito que ojeaba mientras caminaban. Ella agarraba con la izquierda una moderna bolsa de la compra con ruedas. Él repetía los datos de una noticia, ella le decía que eso no podía ser. Entonces se detuvieron delante de mí, él acercó la página del diario a su cara y repitió el párrafo que acababa de leer, ella ladeó la cara y por un instante se miraron. Yo tuve que pasar de largo, pero de refilón pude ver como ella sonreía satisfecha y él le decía que era verdad, que no eran cien millones, que sólo eran diez y ella, supongo que para disimular los problemas de visión de su marido, le dijo que de todas formas eran todos unos ladrones y sinvergüenzas.

No quise detenerme descaradamente, pero me acerqué a un escaparate y observé su reflejo en el cristal. Dos ancianos caminado lentamente por el centro comercial para hacer la compra. Dos personas unidas de la mano, comentando las noticias del día y tal vez asombrados por el mundo que los jóvenes están creando. Continuaron su camino sin soltar la mano del otro y me imaginé que esa mano temblorosa y demacrada significaba mucho más que un apoyo para no caer o un simple hábito adquirido con los años. En ese gesto intuía una complicidad y un conocimiento que a mí se me escaban, tal vez algunha certeza que sólo se comprende con el paso de los años.

La felicidad es algo muy sencillo y muy pequeño y conviene estar atentos pues a menudo se cruza en nuestros caminos y no la vemos. Si tienes la fortuna de encontrártela acostúmbrate a ir de su mano. Te ayudará a no perderte en un mundo repleto de afanes, deseos y falsas necesidades que a menudo nos llenan de vacío.

19 de marzo de 2012

Despertares oníricos.



Conocí a Kubrick en el astillero espacial de Andrómena SG-1.

Estábamos en el equipo de ensamblaje de las nanofibras aerotérmicas de la central de datos VG378. Recuerdo que en los tiempos de desdoble mental me mostraba antiguas imágenes bidimensionales diciéndome que hubo un tiempo en el que los humanos sólo podían ver a través de los ojos y que para ello era necesario que los rayos de luz alcanzasen la retina y se transformasen en impulsos eléctricos. Debo confesar que yo no creo en estas cosas, pero a veces le pedía a Kubrick que me insertase en la URF de mi lóbulo occipital alguno de sus códigos de vivencias para poder experimentar lo que sentían nuestros antepasados sapiens al no poder ver más que imágenes.

Kubrick era un buen hombre. Tenía algunas manías que los demás no entendían y de la que algunos androides se burlaban descaradamente, pero a mi me gustaba percibir sus historias y a veces le pedía que hablase para escuchar su voz. Me imaginaba entonces que estaba disfrutando de una sesión de recreación sonora de la realidad, con sus coloridas imágenes en cinco dimensiones y aquellos sonidos que emitian los objetos y los moicos de los que a veces me hablaba la entidad mnemoespectral de la quinta generación de mi linaje.

Una vez me confesó que lo que a él le gustaría de verdad es ser creador. Ante mi cara de asombro y repugnancia me explicó que hubo un tiempo, antes de la erradicación preventiva de los homo sapiens, en la que los creadores no estaban mal vistos y que incluso había gente que no empleaba todas sus unidades de almacenamiento neuronal en conocimientos científicos y datos veraces, justos y necesarios sino que se dedicaban a inventar cosas que no existían y a recrear vidas de seres imaginarios sin importar su utilidad o su nivel de enriquecimiento exponencial. Yo sonreía tímidamente, pero no podía comprender el concepto de novedad o de creación. No podía concebir la existencia de algo que no existiese ya en nuestros circuitos de acceso a toda la variedad y a todo lo que existe en el universo y en cualquiera de las nueve dimensiones. Y sin embargo las palabras de Kubrick provocaban en mi un estado de inquietud que no podía explicar y que me dejaban una especie de cosquilleo mental en forma de interrogación.

¿Y si es verdad?
¿Y si es verdad?

Raramente me atrevía a contestar a esta pregunta, pero en algún periodo de pensamiento íntimo he comenzado a vislumbrar imágenes confusas y secuencias completas de realidades que no estaban en mi registro vital de experiencias. Visité a los doctores para saber si tenía algún tipo de enfermedad o si los implantes de ampliación de recursos comenzaban a fallar. Todo parecía normal, pero nadie podía explicarme lo que cada vez con más frecuencia me sucedía. Entonces recordé las conversaciones con Kubrick y descubrí que inexplicablemente, como si de una ancestral homosapiens se tratase, había comenzado a soñar.

8 de marzo de 2012

Estelas de agua y hielo.



Querida Sally:


comprendo que estas letras, después de tanto tiempo, puedan resultar inesperadas, innecesarias e incluso un poco inoportunas. No tenemos demasiadas cosas que contarnos y cada vez hay menos espacios comunes en los que podamos sentirnos cómodos los dos. Sin embargo, en las últimas semanas he pensado mucho en ti.


De nada sirve ya recordar los buenos momentos que pasamos juntos o aquellos proyectos que con tanto optimismo íbamos tejiendo con los retales de colores que nos daba nuestra juventud y la ignorancia de un pasado que tarde o temprano abrirían entre nosotros un abismo imposible de franquear. Ni siquiera los puentes del amor sirvieron para mantener una relación condenada de antemano por los errores que otros habían cometido. En su momento decidimos no buscar culpables y esta carta no pretende reabrir aquella vieja polémica de la que ninguno de los dos saldríamos bien parados.


De nuestra relación no queda más que una estela de hielo semejante a la que va dejando tras de sí este pequeño barco en el que navego desde hace unos días. Fumando en la popa veo pasar las horas y los recuerdos acuden a mi memoria como gaviotas sobrevolando nuestro rumbo. No hay futuro para nosotros, lo se, sin embargo no quiero que queden cosas sin decir. Después de nuestra separación sabes que dejé de trabajar en el Complejo de Misiles de Kodiak. Ver a tu padre todos los días no era algo que me entusiasmase. Por eso pedí el traslado al Servicio de Guardacostas. Allí pasé los últimos cinco años, trabajando como técnico de telecomunicaciones, perfeccionando mis conocimientos de biotecnología y preparándome para un nuevo destino. Fue allí donde me reclutaron para la misión en la que actualmente participo.


Como bien puedes suponer, nada te puedo contar. Simplemente debes saber que estas serán las últimas letras que te escriba. Si tenemos éxito me darán una identidad nueva y un puesto de docente en la universidad de Yorktown. El fracaso supondrá nuestra muerte.


Por eso me siento totalmente libre para decirte que te he querido y te quiero mucho más de lo que yo pensaba. No hay espacio en esta vida para los amores imposibles, es verdad, pero siempre quedará un hueco en mi corazón para nuestro desafortunado amor. Espero que rehagas tu vida y consigas encontrar a alguien que te quiera como tu te mereces. Yo se que nunca encontraré a nadie como tú y no tengo la menor intención de ponerme a buscar.


Todo esto era lo que quería decirte. No intentes buscarme y no hagas demasiadas preguntas cuando te digan que morí. Lamento que nunca puedas saber si estoy muerto o si estoy vivo, pero esto es lo que tienen los amores desdichados. Me gustaría que hubiera una manera de saber cómo acabará esta aventura pero lo único que se es que todo lo vivido hasta ahora parece un suspiro, un extraño sueño del que tal vez pronto vaya a despertarme.



Si, amor mío, la vida se nos escapa y casi no nos enteramos. Pasan los buenos momentos, pasan las alegrías y sólo con el tiempo nos damos cuenta de que teníamos que haber disfrutado más de los pequeños detalles. Al final nos descubrimos en la popa del barco, mirando la estela de agua que va quedando atrás a medida que avanzamos en la vida. Disfruta, querida Sally, disfruta del tiempo y de la compañía y busca la felicidad. Es lo único que realmente importa.


Por cierto, ten cuidado con ese tipejo con el que andas últimamente, ese tal Ramón. Ya se que te recuerda a la tierra de tu madre, pero no te fies. Proviene de una tierra en la que comen cabeza de cerdo, encienden velas en honor a divinidades paganas y creen ver a sus muertos paseando a altas horas de la madrugada por las encrucijadas.



7 de marzo de 2012

Nociones de astronomía VII: galaxias y cerebros.

Una galaxia es un conjunto de estrellas, planetas, gases diversos, polvo cósmico y a veces algunas manchas negra que todavía no sabemos muy bien qué contiene. La principal característica de una galaxia es su naturaleza gravitatoria y la interrelación que se crea entre todos sus elementos y que provoca que permanezcan unidos, aunque todavía desconocemos cuales son los mecanismos y las consecuencias de estas uniones. El número de galaxias que podemos observar actualmente es de unos cien mil millones.



Resulta asombroso comprobar la similutud que existe entre lo macro y lo micro. El universo es gigante, inmenso y su estudio ofrece todavía muchas incógnitas y muchas preguntas que todavía no han sido planteadas. Del mismo modo, el cerebro humano encierra en sus apenas 1.500 gramos tantos fenómenos distintos que resulta difícil hacerse una idea de los miles de mecanismos que están en funcionamiento a un mismo tiempo.

Esta similitud ha llevado a pensar a algunos en que en realidad se trata de lo mismo. El cerebro, con sus cien mil millones de neuronas, no es otra cosa que un universo en miniatura. Del mismo modo que en las galaxias hay diferentes estrellas, en nuestros cerebros también hay distintos tipos de neuronas que establecen relaciones entre ellas, hay subsistemas que se especializan en ciertas tareas y en algunos cerebros también existen enormes agujeros negros de los que se desconoce su función.



Las más avanzadas teorías nos hablan de agujeros de gusano y de supercuerdas para explicar la formación y evolución del universo. Lo que antes era ciencia-ficción comienza a tener espacio en las investigaciones y en las teorías de los científicos. Si existen fenómenos que las leyes actuales no alcanzan a explicar tal vez sea necesario descubrir o inventar leyes nuevas.

Por eso no podemos descartar que dentro de nuestro cerebro existan capacidades que desconocemos o que atribuimos a falsas creencias o a la ignoracia de las gentes que dicen ver o sentir cosas que están fuera de la ciencia. Está fuera de la ciencia actual, pero es probable que con el tiempo pueden explicarse mediante teorías más audaces que se atrevan a unir lo micro y lo macro, a buscar explicaciones conjuntas para fenómenos puntuales.

La estrella que vemos ahora es una imagen del pasado, ya no existe pero sin embargo la vemos, la medimos y la fotografiamos. Porqué no pensar que esto puede suceder al revés y que hay realidades que no podemos ver, medir o fotografiar, y que sin embargo existen.

Tal vez nuestros cerebros y las galaxias guarden semejanzas que esperan ser descubiertas. Cuando esto ocurra tal vez aprendamos que cada uno de nosostros es un universo único que debemos respetar, cuidar y proteger.







6 de marzo de 2012

Ausencias.



Dende que marchaches todo continúa sendo vello, nada é novo. A vida é dura para os pobres e as cousas seguen organizados para que todo continúe igual. Mandan os de sempre e para os de sempre, continuamos vendo como reparten o pastel entre eles e como pasamos toda a vida esforzándonos para chegar a fin de mes esta crise da que tanto falan nos parece o de todos os días. Despois de ter saído de outros pozos non imos asustarnos agora e mentres teñamos ánimo e saúde todo irá ben, por iso non te preocupes.
Direiche que o neno segue sendo rubio, segue medrando e segue aprendendo como calquera outro neno. Témolo limpiño e ben vestido e nunca lle fata un vaso de leite para o almorzo nin un cariño ou unha man para apoiarse e erguerse cando cae. Procuramos ofrecerlle todo o que agora teñen os nenos e parécenos que é un neno feliz.

Sabes, no último ano non pasou un só día no que non pensara en ti. Como sempre acontece, quedaron cousas por dicir e hai novidades que me gustaría contarche. Estamos vivindo xa no noso novo piso, e non, ao final non nos marcharon cos cartos nin deixaron o edificio a medio facer. Estabas preocupada, xa o sei, pero todo foi ben. Agora queda ir pagando cada mes, que a saúde nos respecte un pouco e que deixen de darnos paos e de facernos cada día un pouco máis pobres.

Polo demáis o mundo continúa igual. Agardamos que chova para poñer as patacas e ollamos con preocupación o prematuro florecemento das maceiras e os pexegueiros. De continuarmos así non teremos froita no verán, pero isto xa ven acontecendo nos últimos anos, non é novidade ningunha. Os regatos baixan sen auga e os prados ínzanse de estrugas e herbas da fame, pero na primavera choverá o que non choveu no inverno e aos tres días xa nos cansaremos.

E máis nada por hoxe. Sorpréndome ás veces asubiando aquela melodía que tí cantabas e me sinto contento de recordarte alegre e sorrindo. Espero que tamén ti lembraras con agrado os momentos que pasamos xuntos, as nosas conversas e os nosos paseos pola praza na procura de flores e costeletas. Pois ao final o que nos queda son os momentos de compaña e de cariño que compartimos, e a esas lembranzas acudo cando a tristura pola túa ausencia comeza a medrar. Desexo entón que te sintas acompañada onde queira que te atopes.

Bicos, e ata outro día.




1 de marzo de 2012

Embarcando




El Patricia Lee zarpó de la isla de Kodiak el pasado 22 de diciembre. Durante tres días se efectuaron las operaciones de aprovisionamiento y llenado de tanques con total normalidad. No hay constancia de que las autoridades estableciesen ningún tipo de dispositivo de seguridad y tampoco hubo restricciones extraordinarias para el acceso a las instalaciones portuarias. La tripulación está formada por el capitán, un jefe mecánico, un oficial de segunda encargado de las tareas de pesca y cinco marineros. Hasta aquí todo normal.

Lo que llamó poderosamente mi atención fue la llegada de los dos coches que aparecen en la fotografía. Sus ocupantes, tres hombres y dos mujeres, subieron a bordo con unas extrañas cajas de color azul. No desembarcaron. Dos horas más tarde el Patricia Lee arrancó motores y comenzó el desatraque. Los coches fueron retirados por dos jóvenes que me explicaron que trabajaban en una empresa de alquiler de vehículos.

Utilizando mi poder de seducción convencí a la administrativa de la Autoridad Portuaria para que me facilitase la ruta de navegación del Patricia Lee. El apartado de destino, como suponía, figuraba en blanco. Sin embargo pude saber que sus víveres era para más de cuatro meses y que no habían cargado ni sal ni aparejo de pesca, por lo que su actividad en los próximas semanas no iba a ser la pesca de fletán del ártico. También pude saber el número de teléfono de la compañía armadora, pero al intentar ponerme en contacto con ellos una vocecilla de mujer con acento esquimal me decía que el número de teléfono marcado no se encontraba actualmente disponible.

Como era sábado decidí invitar a Sally a cenar y a tomar una copa. Me contó que su madre había llegado de Palencia a hacer un curso sobre los usos y costumbres de los antiguos pobladores de Alaska y que se había enamorado de su padre, un nativo de la isla que trabajaba en el Complejo de Misiles de Kodiak. Se habían casado siguiendo el viejo rito de los Inuits y ella era la mayor de cinco hermanos. Yo conocía perfectamente la historia de la madre de Sally porque había visto el capítulo de Españoles por el Mundo en el que hablaban de Alaska, pero me gustaba su voz y su original acento.

Pero sobre todo, lo que me interesaba de Sally era su ex-marido. Un marine que había dejado el cuerpo para integrarse en el Servicio de Guardacostas y que ahora navegaba como marinero en el Patricia Lee.