30 de mayo de 2013

37 segundos.


Esta noche visitan nuestro barrio. Escucho el monótono silbido del detector de moribundos y me abrazo con fuerza a mi compañero. Sabemos que hoy nos puede tocar a cualquiera de los dos. Hace semanas que somos conscientes de nuestra decrepitud y solamente deseamos que nos lleven a los dos a la vez.

Dicen que no duele, que ni siquiera te enteras. El detector se detiene delante de tu puerta y envía una señal a tu cerebro que provoca un letargo definitivo. Después llega el Saqueador de Materia y por medio de microondas de frecuencia absoluta hace que desaparezca tu cuerpo. A los 37 segundos no queda nada. Al día siguiente tus familiares reciben una tarjeta que acredita tu amortización.

Nosotros estamos preparados. Incluso enviamos a la Gran Reunión un escrito para que nos amortizasen a los dos mismo tiempo. Todavía esperamos su respuesta. No hay manera de saber lo que piensan sobre el tema los máximos dirigentes. Incluso es imposible saber lo que piensan nuestros vecinos . Se trata de un tema sobre el que no se habla. Tiene un veto de clase dos.

Lo único que sabemos es que a los 40 años recibimos una carta en la que nos citan para asistir a la Charla. Durante veinte minutos nos explican todo el proceso y nos implantan el chip de aletargamiento. Algunos preguntan sobre el momento exacto de la amortización. Nunca hay respuesta. Todo dependerá de cómo envejezcan nuestros cuerpos. Nadie cumplirá los 60. Al menor indicio de enfermedad seremos amortizados. Si existe posibilidad de lesión ósea, de pérdida de visión o de problemas musculares, seremos amortizados. Incluso las cefaleas o la tendencia a la depresión puede ser causa de amortización.

Esta noche visitan nuestro barrio. Mis lágrimas comienzan a brotar mientras me abrazo al vacio pensando en la tarjeta que recibiré mañana.

20 de mayo de 2013

La expulsión anónima.


Al cuarto día comenzamos a preocuparnos. Las normas del gremio eran claras y estrictas: al quinto día de ausencia, apercibimiento y pérdida de todos los privilegios; una semana significaba la expulsión incondicional. Nunca se había llegado tan lejos. Los más jóvenes solían ser inconstantes y olvidadizos, pero con un par de advertencias volvían a colaborar con el gremio y acababan cumpliendo las normas como todos los demás.

Pero este caso era distinto. Que un veterano se ausentase ya era extraño, pero que lo hiciese durante cuatro días y que no respondiese a ninguna de nuestras llamadas y mensajes era simplemente inconcebible. Nunca antes en la historia de nuestro gremio se había dado un caso semejante. Por eso al cuarto día comenzamos a hablar más seriamente sobre el asunto y a plantearnos quien sería el encargado de apercibir a nuestro compañero.

La cuestión era delicada. En realidad, solamente tres teníamos más antigüedad que él en el grupo, y era lógico pensar que tendría que ser uno de nosotros el que oficialmente le comunicase que debería presentarse en el Foro General antes de tres días o sería expulsado sin posibilidad de reingreso. No podíamos ser permisivos, y la expulsión de un veterano serviría de ejemplo para los nuevos.

Finalmente fuí yo la encargada de comunicarme con él. De todos era conocida la enemistad manifiesta que mantenía con el líder y el cofundador del gremio se había desentendido hace años de las tareas burocráticas. Por eso, tras una corta deliberación entre los miembros más insignes de nuestra hermandad, decidimos que al día siguiente yo me pondría en contacto con él para comunicarle que a partir de ahora sería tratado como un neófito y que tenía un plazo de tres días para dejar constancia de su regreso o sería comunicada su expulsión a todos los integrantes del gremio mediante un mensaje general.

Comencé enviando mensajes privados a través de los canales oficiales de nuestro clan, pero sin éxito.Me puse en contacto con él a través de su dirección de correo electrónico y de su página en facebook. No obtuve contestación. Lo intenté a través de su blog personal e incluso me permití buscar información sobre su dirección IP para buscar otra vía de contacto. Todo fue en vano. No obtuve ningún tipo de respuesta y muy a mi pesar a los siete días procedimos a expulsar de nuestro gremio a uno de sus miembros más veteranos.

Quince meses después un desconocido me envió un mensaje diciéndome que el propietario del blog en el que había dejado aquel mensaje había muerto. Nunca conocimos el nombre de uno de los miembros más destacados de nuestro gremio. Y algunos todavía afirman que internet une a las personas.


10 de mayo de 2013

Nociones de Astronomía X: la visión lateral.


Todo aficionado a mirar las estrellas sabe que para ver los objetos menos luminosos es mejor no mirarlos directamente sino fijar la vista hacia un lado. Es lo que se llama visión lateral, y es muy útil cuando queremos ver estrellas dobles o galaxias débiles que sabemos que están ahí, pero que no conseguimos percibir con nitidez.

Es algo parecido a lo que hacemos con los niños pequeños en ciertas situaciones. Hacemos como que no nos interesa lo que hacen y entonces dejan de hacerlo. Pues aquí igual, miramos para otro lado y las estrellas o las galaxias aparecen. En realidad lo que ocurre es que para la visión con escasa luminosidad utilizamos unas células que se llaman bastoncillos, y que están el los bordes de la retina, pero es más divertido pensar que las estrellas son tímidas y solamente se dejan ver cuando piensan que nadie las mira.

Como la intención de estas nociones de astronomía es demostrar que el comportamiento y las sociedades humanas son similares a las relaciones que se establecen entre los cuerpos celestes diremos que muchas veces, para resolver nuestros problemas, lo mejor es emplear la visión lateral. Sucede a menudo que nos pasamos días enteros dándole vueltas a la misma cuestión, analizando los pros y los contras de las posibles soluciones y volviendo de nuevo al punto de partida. Estamos tan concentrados en el meollo de la cuestión que no reparamos en otras cuestiones que sin ser la esencia del problema pueden contribuir a encontrar una solución.

Vivimos en la época de la crisis económica. Los que dicen gobernarnos y los que mandan en el mundo insisten una y otra vez en decirnos que se trata de problemas financieros y económicos, y pensamos que la solución la encontraremos en una nueva organización de los dineros. Pero puede que sea necesario cambiar otras cosas, mirar para otro lado y ver con más claridad cuales son los problemas reales y cuales son las posibles soluciones.